jueves, 15 de abril de 2010

Cuando la semana pesa

Todas mis semanas -salvo que haya algún festivo por medio- tienen cinco días laborables. Sin embargo, no todas tienen la misma duración 'emocional'. ¿No os pasa a vosotr@s que algunas semanas se os hacen pesadas y largas, aunque trabajéis los mismos días? Supongo que sí, sobre todo a aquellas que trabajan seis o siete días a la semana, como mis niñas de Atento o mi madre y mi tía. Pues para mi esta semana es de las que pesa. Y no sólo porque tengo un montón de trabajo en mis horas laborables, sino porque cuando salgo del trabajo he de hacer muchas más cosas (casi las mismas que siempre, por otra parte).


El hecho de que hacer las mismas cosas cueste más una semana que otra, no deja de parecerme curioso, porque no es porque esté más cansada que otras veces, sino porque pereza o dejadez. Es por ello, que me gustaría volver a hacer referencia a las Superwoman´s reales de las que hablaba el otro día. Porque a nosotras también nos cuesta a veces hacer las cosas. Hoy, por ejemplo, sería feliz estando en casa, sin nada que hacer, pero no me es posible. Y es que que diría Luis Aguilé, "es una lata el trabajar".



Supongo que empiezo a necesitar unas vacaciones en condiciones, donde pueda permanecer alejada del ordenador y dedicarle el tiempo que se merece a toda la gente que me rodea. Siento no hablar hoy de algo más profundo, pero la verdad es que esta semana me está llegando a base de bien y necesitaba un pequeño desahogo. Y que mejor que hacerlo con tod@s vosotr@s. Espero que vuestras semanas estén siendo más relajadas ;).

miércoles, 14 de abril de 2010

Las bicis están mal vistas

El otro día, en este blog, que para muchas ya se ha convertido en un pequeño lugar de recreo (hoy toca mención especial para Anto, gracias guapa por seguirme cada día), hablaba de un mal paseo en bici, causado por una niña despistada y su desaprensiva madre. Pues hoy, en respuesta al "esto no es un carril bici" de esta señora, quiero hacer mención a un artículo que he visto hoy en El País. Bajo el título "Los carriles bici no son un lugar de paseo", el autor del artículo Isidro Barqueros narra como un día andando en bici tuvo un accidente al tratar de esquivar a cuatro ancianitos que iban paseando por el carril habilitado para bicicletas.


Además de quejarse de que la lesión pudo haber sido más grave, dado la velocidad que puede coger una bici, Barqueros destaca en el artículo la poca consideración que se tiene hacia los ciclistas y la 'discriminación' que se establece al no poder circular por el carril bus, algo que sí pueden hacer las motos. Desde Lastrend quiero mostrar mi total acuerdo con este artículo y destacar que si a mi me echan la bronca por ir en bici por el paseo marítimo, yo tengo derecho a berrearle a cualquiera que se meta andando por el carril bici. Otra cosa es que no me manden a cierto sitio, que seguro que lo harán. Así de injustas son las cosas.

Artículo completo: El País.

martes, 13 de abril de 2010

Tarde, mal y a rastro

Hoy una entradita muy breve, sin fotos ni nada. Porqué? Porque la gente no sabe organizarse. En mi trabajo, soy una persona hiper-organizada y divido la mañana en partes de trabajo, para poder acabar a tiempo y trabajar con calma. Pero claro, no todo el mundo es igual, asi que al final me toca hacer las cosas tarde, mal y a rastro. En fin... Chicas, mañana trataré de hablaros de algo interesante. Hoy sólo me queda quejarme. Qué al menos vosotras y vosotros tengáis una buena mañana.

lunes, 12 de abril de 2010

Un vestido sin repetir modelo

Seguro que en los próximos meses más de una tiene que enfrentarse a ocasiones especiales: alguna comunión, alguna boda o alguna cena especial. Y cuando llegan estos momentos en los que se agolpan todo tipo de celebraciones, en lo único que una piensa es en qué se va a poner y en todo el dinero que se va a gastar. Porque no es sólo el vestido, sino también los zapatos y los complementos con qué combinar el traje. Pues, por suerte para todas nosotras, esto se va a acabar. Con un sólo vestido vamos a tener suficiente para todas estas ocasiones. Y sin repetir.



Se trata de los All in one, una serie de vestidos en talla única, que simplemente constan de una falda (las hay de diferente largo) y dos tiras anchas que se pueden ajustar adaptándolas al talle y creando todos los modelos que tu imaginación te dicte. Yo he encontrado esta página, Gautestyle, en la que hay diferentes tipos de All in one. Yo, sin duda, escogería el modelo Diva. Adaptable, combinable y en distintos colores. El precio, nada caro, en comparación con lo que nos pueden costar dos vestidos distintos para diferentes ocasiones: en licra, 73,95 euros y en viscosa/licra, 54, 94 euros. No dudéis que me haré con uno y ya os contaré la experiencia. Y aquí, os dejo un vídeo demostrativo de todo lo que ofrece este multivestido.




viernes, 9 de abril de 2010

Para todas las 'superwoman'

Ayer a primera hora, recibía este correo de una de nuestras lectoras y estupenda amiga: "Hola niña, sólo es para darte las gracias por tu blog. Me encanta abrirlo todas las mañanas antes de La Voz, y leer tus comentarios que tanto se parecen a mi punto de vista". Sé, porque me lo habéis dicho, que a muchas de vosotras también os gusta Lastrend. Es por ello, que soy yo quién os tiene que dar las gracias a vosotras, porque desde el pasado mes de enero, cuando nació este blog, ya ha recibido más de 500 visitas.



Es por ello, que hoy quiero rendiros un homenaje a todas vosotras. A las verdaderas superwomans. A todas las que cada día os levantáis a las siete de la mañana para ir a trabajar, a todas las que cuando llegáis cansadas a casa, sois capaces de poneros a recoger, limpiar (muchas, como es mi caso, contamos con la inestimable ayuda de nuestras parejas) y cuidar de vuestros hijos, a todas las que hacéis un hueco para seguir formandoos con cursos o preparando oposiciones y a todas las que sacáis tiempo de donde sea para seguir con vuestras aficiones y quedar con vuestros amigos. Estas son las verdaderas superwomans, las que son capaces de combinar trabajo, formación, aficiones, amistad y cuidado hacia los demás. A todas vosotras, gracias por hacer todo esto y esto más. Y es que, como dice la canción, ¡las chicas son guerreras! Descansad mucho, si podéis, este fin de semana y si no podéis mucho ánimo.


jueves, 8 de abril de 2010

Cabreada con el mundo

Pues sí... Cada vez odio más a la gente. No, no me he vuelto loca, pero ¿no os pasa que estáis cansad@s de ir a una cafetería, pedir algo, dar las gracias cuando te traen la consumición y que ni te miren? ¿no estáis hart@s de ir andando por la calle y que la gente no se eche a un lado para que podáis pasar? Y esto son sólo dos ejemplos. Pues yo sí. Gracias a la educación que me ha dado mi familia, suelo decir buenos días, pedir las cosas por favor, dar las gracias y ceder el asiento en el bus a personas mayores o mujeres embarazadas. Pero creo que soy una de las pocas personas que lo hace. Y os preguntaréis a que viene todo esto. Pues muy sencillo.


Ayer, aprovechando que hacía sol, mi novio y yo decidimos ir a dar un paseo en bici por el paseo marítimo de nuestra ciudad. Pero claro, el carril bici es casi nulo y se limita a dos miserables partes. Asi que si quieres ir a dar una vuelta en condiciones o te metes por la carretera, lo cual con el tráfico que hay en Coruña es casi un suicidio, o te metes por la acera, yendo con cuidado, frenando y tratando de no atropellar a nadie. Pero, ¿qué pasa cuando una niña, cuya madre está muy ocupada hablando con su amiga y pasando kilos y kilates de su hija, sale de la nada, corriendo y sin mirar hacia donde? Pues que tienes que frenar de golpe, tratando de mantener el equilibrio y no pegarte un tortazo y, lo más importante, intentando no llevarte a la niña por delante. Pero ojo, ni se te ocurra decirle a la niña que mire por dónde va, porque en ese momento salta la madre -sí, la misma que hasta ese momento no le estaba haciendo puñetero caso- a decirte que ese no es un carril-bici. A lo que le constestas que vigile a su hija y la cosa se pone peor.


Y a mi me da igual que la niña se meta delante y la madre me grite, si no sabe cuidar de su hija no es mi problema, pero me pregunto si la madre actuaría igual, sin en vez de casi comerme yo a la niña, la chavala en su despiste hubiera empujado a una anciana. Seguro que la madre corría a disculparse. Es por eso que estoy harta de la gente, de que no miren por dónde camina, de que se pare en el medio y medio de la calle sin mirar si viene alguien más y de que se le grite a la gente joven o a los que vamos en bici, con todo el cuidado posible. Por favor, un poco de educación nunca sobra y menos en esta sociedad en la que se están perdiendo valores como el respeto y la consideración hacia los demás.

miércoles, 7 de abril de 2010

Un poco duro, pero necesario

Leo hoy en El País: "Dos años de prisión a una madre por pegar a la profesora de su hija". Un juez de Barcelona ha condenado a una mujer a esta pena por "arrinconar, arañar y golpear" a una docente, al tiempo que la amenazaba de muerte. El magistrado ha decidido equiparar las agresiones que sufren los profesores con las que sufren los agentes de seguridad. Y aunque a simple vista pueda parecer un poco exagerado, creo que es una medida muy necesaria. De un tiempo a esta parte, se han perdido los papeles en nuestra sociedad: un padre no le puede pegar una colleja (ojo, jamás justificaría los malos tratos a los menores, pero soy de la teoría de que una torta a tiempo soluciona muchos problemas) por miedo a ser denunciado, pero sí que un padre puede pegar a un profesor cuando éste pretende ejercer un poco de disciplina.


Tengo 30 años, es decir, no he estudiado en tiempos donde a los profesores se les trataba de usted y el trato con ellos era totalmente impersonal. Al contrario, mi relación con mis profesores ha sido de tú a tú, llamándolos por su nombre y pudiendo tomar un café con ellos si te los encontrabas en una cafetería. Pero siempre he mantenido el respeto y la gente de mi generación y algunas posteriores también. Sin embargo, la situación que se da hoy en día en colegios e institutos escapa al raciocinio. ¿Cómo es posible que un niño de 14 años amenace a un profesor con pegarle si este lo echa de clase con motivo? Y lo que es aún peor, ¿cómo es posible que un padre agreda a un profesor por echar a su hijo de clase?


Esto era impensable cuando yo estudiaba. Pobre tuya si le levantabas la voz a un profesor que, además de aguantar el cabreo del susodicho, llegabas a casa y te caía una bronca como un mundo. Pero hoy en día se pierden las formas, el respeto y la autoridad de los docentes. Es por eso, que la sentencia dictada hoy por este juez no me parece nada descabellado. A ver si cunde el ejemplo y los profesores vuelven a tener el respeto que se merencen.

Noticia completa: El País.

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