Para mi gusto, uno de los mejores momentos que hay en el día es cuando llego a casa después de trabajar y me quito la ropa de diario para ponerme el pijama y tirarme en el sofá. El problema viene cuando a media tarde, te das cuenta de que necesitas bajar al súper o, aún peor, por la noche cuando tienes que bajar al perro. Mi método es ponerme una sudadera y un chaleco por encima de la camiseta del pijama y sustituir el pantalón del pijama por el del chandal o el vaquero. Vamos, que en invierno pasas frío y además tienes que andar cambiándote sí o sí. Pero eso se va a acabar.
