Y llegamos al fin de semana y como desde Lastrend os quiero hacer otra recomendación cinematográfica para estos días. Esta vez, se trata de una película de terror aparecida el pasado año y que he recuperado durante el pasado puente de la Constitución. Se trata de La Huérfana, la última película del catalán Jaume Collet-Serra, que se presentó rodeada de polémica por el tratamiento que hace de la adopción. La película logra crear un clima de tensión, sobre todo, gracias a las interpretaciones de sus protagonistas aunque hay que reconocer que tiene momentos demasiado previsibles, llegando a caer en algunos tópicos del cine de terror. A mi modo de ver es una película irregular aunque entretenida y muy apropiada para estos días oscuros y lluvisoso.

La Huérfana comienza cuando Kate (Vera Farmiga) y John Coleman (Peter Sarsgaad) pierden al bebé que esperaban. El matrimonio no va bien y Kate sufre pesadillas. Para tratar de recuperar la normalidad, la pareja se dirige a un orfanato con la intención de adoptar a un niño. Allí se sienten atraídos por una niña de rostro angelical, llamada Esther (Isabelle Furhman). Sin embargo, desde el momento en el que la niña aparece cosas raras empiezan a suceder en la casa de los Coleman. Cuando Kate empieza a darse cuenta de que Esther esconde un horrible secreto tratará de descubrir qué es. Aunque en un primer momento se puede pensar que la película se trata de otra más de niños repelentes y malos con ganas, a medida que avanza la trama se puede observar que la historia va más allá y este es uno de los logros de Collet-Serra. Hay que destacar la interpretación de la joven actriz que da vida a Esther. Furhman está fantástica, mostrando un rostro diferente según lo requiere la acción: su cara puede pasar de ser angelical a convertirse en el retrato de un auténtico demonio en un sólo un parpadeo.


El peso de la película recae en los niños, lo que supuso un problema a la hora de rodar, ya que no pueden trabajar más de cuatro horas seguidas. Esto provocó que las escenas no se rodaran en orden y que el equipo de la película tuviera que plantearse el rodaje de una forma poco habitual. Otro de los incovenientes del rodaje fue el clima, con temperaturas de frío extremas. Y es que la nieve se llega a convertir en un protagonista más de la cinta, sobre todo en el contraste de colores: el pelo negro de Esther y la sangre que mana en algunas escenas. Además, el manejo de la narración por parte de Collet-Serra es precisa y se amplifica con un perfecto uso de la iluminación y la música. Sin embargo, y apesar de los esfuerzos del director, La Huérfana cae en ciertos tópicos del cine de terror, llegando a preveerse determinados sucesos. Aún así, merece la pena. Asi que si os animáis a verla, qué la disfrutéis!